1. Impacto en la toma de decisiones
El capitalismo de vigilancia ha afectado la forma en que decidimos en diferentes ámbitos: en lo profesional, las plataformas como LinkedIn nos sugieren contactos y cursos basados en nuestros datos; en lo político, las redes sociales crean burbujas de información que refuerzan ideologías; en lo educativo, plataformas como Google Classroom recopilan datos de estudiantes y condicionan los recursos a los que acceden; en lo cultural, servicios como Netflix o Spotify nos encierran en cápsulas de consumo personalizado; y en lo personal, el sabernos vigilados puede generar autocensura en lo que buscamos, publicamos o compartimos, lo que influye en el desarrollo de nuestra personalidad.
2. Revisión de Términos y Condiciones
En los Términos y Condiciones de Instagram se observa que la plataforma se reserva el derecho de compartir información con terceros para fines comerciales, lo cual vulnera la privacidad de los usuarios; además, establece que al subir contenido se concede una licencia mundial para que la empresa pueda usar, distribuir, modificar y reproducir lo que publicamos, lo que pone en riesgo la propiedad intelectual; finalmente, aclara que nuestras interacciones serán usadas para publicidad personalizada, lo que condiciona nuestras decisiones de consumo.
3. Situación cotidiana
Una situación cotidiana de capitalismo de vigilancia ocurre cuando buscamos en Google un tiquete aéreo a Medellín y, casi de inmediato, empiezan a aparecer anuncios en Instagram, Facebook o YouTube de aerolíneas y hoteles en esa ciudad; en este caso, sentimos vulnerados nuestros derechos a la privacidad, a la libre elección y al consumo informado, ya que nuestros datos de búsqueda se comercializan sin nuestro consentimiento explícito y terminan condicionando nuestras decisiones.
4. Conciencia sobre el entorno de vigilancia
Es fundamental tomar conciencia del entorno de vigilancia digital porque la mayoría de personas aceptan Términos y Condiciones sin leerlos, dejando expuestos sus datos personales a un uso indiscriminado; en este contexto, el “Gran Hermano” que más preocupa no es tanto el gobierno sino las grandes corporaciones tecnológicas como Meta, Google o Amazon, que utilizan nuestra información para explotarla comercialmente y moldear nuestros hábitos de consumo, comunicación y pensamiento.
5. Acciones para proteger derechos
Para ejercer y proteger nuestros derechos ciudadanos en un contexto de vigilancia, podemos implementar acciones como usar navegadores más seguros (Brave, Firefox), activar bloqueadores de rastreo, revisar y ajustar las configuraciones de privacidad, leer con mayor cuidado los términos de uso, diversificar las fuentes de información para no depender solo de los algoritmos, y también exigir colectivamente regulaciones que protejan nuestros datos, como ocurre con el Habeas Data en Colombia o el GDPR en Europa.