¿De que manera el capitalismo de vigilancia ha afectado la toma de desiciones en sus vidas profesionales, políticas, educativas, culturales? ¿Consideran que afecta el desarrollo de su personalidad?

El capitalismo de vigilancia ha impactado nuestras decisiones en varios niveles. En lo profesional, los algoritmos de LinkedIn u otras plataformas laborales influyen en cómo presentamos nuestra identidad digital y en qué oportunidades nos aparecen, limitando la diversidad de opciones reales. En lo político, los anuncios personalizados y las noticias segmentadas moldean nuestras percepciones de candidatos y problemáticas, reduciendo el contacto con posturas contrarias y debilitando el pensamiento crítico. En el ámbito educativo, los sistemas de gestión de aprendizaje y las plataformas digitales clasifican a los estudiantes según patrones de desempeño, lo que puede generar etiquetas que afectan la motivación o la autoestima. En lo cultural, el consumo de series, música o películas está cada vez más mediado por algoritmos de recomendación que terminan reduciendo nuestra exposición a nuevas experiencias.

En cuanto al desarrollo de la personalidad, sí creemos que se ve afectada: la vigilancia constante condiciona la forma en que nos mostramos al mundo, generando autocensura y moldeando gustos, comportamientos y hasta aspiraciones de acuerdo con lo que los algoritmos refuerzan. Esto puede limitar la autenticidad y empujar hacia una homogeneización de identidade

Revisen los Términos y Condiciones de una de las plataformas digitales que utilizan en su vida cotidiana, e identifiquen apartados y secciones que son problemáticas en relación a sus derechos de privacidad y a la propiedad de los datos.

En las políticas de privacidad de Tik Tok se establece que la aplicación: “Recopilamos automáticamente información sobre su ubicación aproximada (por ejemplo, país, estado o ciudad) basándonos en su información técnica (como la tarjeta SIM y la dirección IP).” Plataformas de terceros y socios. Compartimos información limitada, como la información que usted proporciona, la información técnica y la información de uso con plataformas de terceros y socios cuya plataforma o servicios están integrados en la Plataforma o con aquellos con los que tengamos una relación comercial. Esto es problemático porque el usuario no tiene control sobre la información de ubicación que la plataforma tiene. Además, se usa información técnica (IP, SIM) que el usuario no puede modificar fácilmente. En cuanto a la información que comparte es muy ambiguo porque no se específica qué datos comparte ni hasta qué punto son anonimizados. Además, compartir con terceros siempre implica un riesgo de filtración o mal uso. Es decir, el usuario pierde control sobre sus datos porque no sabe quién recibe esa información ni con qué fines.

Identifiquen una situación de capitalismo de vigilancia en su vida cotidiana. Descríbanla y reflexionen sobre: ¿Que tipo de derechos ciudadanos sienten que se han visto vulnerados en esta situación?

El uso de Google Maps o Waze es un ejemplo común del capitalismo de vigilancia en nuestro día a día. Estas apps recopilan nuestros datos de ubicación instantáneamente, incluso si no las tenemos abiertas. Estos datos se juntan con otros servicios, como lo que buscamos o nuestros correos, para armar perfiles detallados. Así, pueden dividir a los usuarios y ofrecer publicidad personalizada, alimentar algoritmos, o hasta vender esa información a terceros. Esto pone en peligro los derechos básicos, como el derecho a la privacidad, ya que no nos dan un permiso claro y conciso sobre cómo usan nuestros datos. Otro es el derecho a decidir sobre nuestra información, porque no podemos controlar cómo recolectan, usan o comparten nuestros datos personales. Así, nuestro día a día se vuelve una fuente sin fin de datos que impulsa una economía digital que se basa en predecir y controlar.

¿Consideran que es importante tomar consciencia del entorno de vigilancia en el mundo digital? ¿Por qué? ¿Que tipo de “Gran hermano” les genera mayor preocupación?

Consideramos que sí es importante estar conscientes del entorno de vigilancia porque la toma de datos se ha normalizado y poco a poco se ha hecho parte de nuestra cotidianidad, pero todavía hay muchos riesgos invisibles que las personas no conocen. Entre más conocimiento tenga el público, más se le puede exigir a las empresas y corporativas que sean más transparentes con el uso y trato de los datos de los usuarios. Además, creemos que en un futuro una de las mercancías más importantes será la privacidad y los datos de los usuarios. Entre más datos las empresas y corporaciones tienen de las personas más fáciles son de manipular. Por último, la vigilancia vulnera derechos humanos fundamentales como la privacidad, la autonomía, y la libertad de decisión sobre la propia vida.

El tipo de gran hermano que nos preocupa más son las grandes plataformas y compañías que concentran enormes volúmenes de información y los utilizan con fines comerciales, de control de mercado o para influir en la opinión pública. También, nos preocupa el gran hermano que se hace en las redes sociales, donde terminamos vigilándonos entre nosotros mismos. Esto no solo implica pérdida de privacidad, sino también homogeneización de la vida: hacemos lo mismo, vamos a los mismos lugares y nos vestimos parecido para no quedar fuera. Así, la vigilancia mutua termina moldeando deseos y conductas, restando diversidad y autenticidad.

¿Que tipo de acciones realizarían para ejercer y proteger sus derechos ciudadanos en un contexto de vigilancia?

Para enfrentar el capitalismo de vigilancia, nos gusto diseñar las acciones desde el PROMISE framework. En el eje de Policies, se deben promover regulaciones claras que garanticen transparencia en la recolección de datos y el consentimiento informado. En Responsibility, es importante que tanto las empresas como los Estados asuman un compromiso ético en el manejo de la información, implementando mecanismos de rendición de cuentas y auditorías independientes. Desde Opportunities, se deben fomentar proyectos tecnológicos alternativos que prioricen la privacidad, como aplicaciones descentralizadas o navegadores que no rastreen a los usuarios. Por su parte, Markets exige incentivar prácticas de consumo responsable, apoyando servicios que garanticen la protección de datos y castigando, a través de la elección de productos y servicios, a aquellas compañías que no cumplan con estándares éticos.

En cuanto a Infrastructure, resulta clave fortalecer herramientas tecnológicas que permitan a los ciudadanos ejercer control sobre su información: cifrado de extremo a extremo, configuraciones de privacidad avanzadas y sistemas de anonimización de datos. Finalmente, en Societal Engagement, se requiere impulsar procesos de alfabetización digital y espacios de deliberación pública que empoderen a la ciudadanía para comprender las implicaciones del entorno de vigilancia y exigir sus derechos. De esta manera, el marco PROMISE ofrece una guía integral que articula acciones individuales, colectivas e institucionales, con el fin de proteger la autonomía informacional y garantizar que la privacidad sea reconocida como un pilar de la vida democrática en el ecosistema digital.