El algoritmo de Google Maps usa datos en tiempo real y de millones de usuarios para darnos las rutas más rápidas y precisas. Cuando buscamos un destino, analiza el tráfico, la distancia y hasta accidentes reportados para decidir cuál camino recomendar.

Su objetivo es ayudarnos a movernos de forma más rápida y eficiente, aprendiendo sobre todo, de nuestros hábitos de desplazamiento.

En mi caso, uso Google Maps de forma frecuente y a veces confío mucho en lo que me sugiere. En muchas ocasiones me hace evitar trancones, pero otras me manda por rutas que no son tan seguras o cómodas. También me hace depender demasiado de la app, así que pocas veces en otras opciones.

Si pudiera cambiar algo, agregaría una opción para elegir rutas más seguras y “lógicas” , no solo las más rápidas.