Algoritmo de Google

Desde mi experiencia como usuaria, el algoritmo funciona como una especie de “curador automático” que selecciona y ordena la información que considera más relevante para cada búsqueda que realizo. Por ejemplo, cuando escribo una palabra o una pregunta, Google no solo muestra resultados basados en coincidencias exactas, sino que predice qué información quiero encontrar a partir de mis hábitos: búsquedas anteriores, ubicación, idioma, historial de navegación, tiempo de lectura en ciertas páginas y hasta el tipo de dispositivo que uso.

De esta manera, el algoritmo tiene como objetivo predecir mis intereses y priorizar contenidos que aumenten la probabilidad de que haga clic en un enlace. A primera vista, parece una ayuda útil: me ahorra tiempo y me ofrece respuestas personalizadas. Sin embargo, al personalizar tanto los resultados, también limita el tipo de información que recibo.